LA BIODIVERSIDAD, FUENTE DE VIDA

"La teoría orgánica puede resumirse como la observancia de las seis leyes siguientes: primera, el horticultor debe trabajar con la naturaleza y no en contra de ella; segunda, la naturaleza es diversa y por tanto el horticultor debe practicar la diversidad; tercera, debe criar otras formas de vida - animal o vegetal- en medios los más parecidos posibles al que les sea natural; cuarta, debe devolver al suelo tanto, o casi tanto, como le ha quitado; quinta, debe alimentar al suelo y no a las plantas; y sexta, debe estudiar la naturaleza como un todo y no como una parte aislada".


John Seymour

viernes, 12 de agosto de 2011

EL HUERTO EN AGOSTO

En pleno verano, pasado el mes de julio y en los primeros días del mes de agosto los cultivos de verano producen de forma muy generosa, tanto que a veces desbordan las necesidades de la casa y los convidados de familiares y amigos.
Es agosto un mes imprevisible. Vienen días de calor, otros días de fresco, e incluso tormentas que no suelen beneficiar nuestros cultivos.
En el huerto El Abuelo se dedica al cuido, riego y a veces mover la tierra con el “zacho” para quitar hierbas y airearla, mientras que yo hago la cosecha y le echo una mano a la hora del cuidado. Tenemos establecida una rutina: El Abuelo riega cada dos días las hortalizas, mientras que yo cosecho en la mañana del día de riego, para que los surcos que piso no estén mojados y embarrados.
En nuestro huerto los tomates son quizás los más fructíferos, no solo por la productividad de la planta individualmente, sino también por la gran cantidad de tomateras que plantó El Abuelo.
Con respecto a los tomates hago varias observaciones que habrá que tener en cuenta en sucesivos cultivos. Lo primero es que el encañado no está dando el resultado esperado. La causa más probable es que los tomates no sean de variedad trepadora, pero también la inexperiencia a la hora de realizar estas estructuras.


Chinche verde
Otra observación. Los tomates están siendo afectados, de manera no preocupante, pero si patente, por chinche verdes. Estos chinches son chupadores e insertan su estilete en tallos y frutos. El resultado más visible es que los tomates tienen unas manchitas blancas y crean durezas y a veces deformaciones (pueden trasmitir enfermedades como virus). La forma más fácil de eliminarlos sin recurrir a compuestos químicos o preparados, es matarlos a mano, aunque es costosa e insuficiente si existe un gran número (y además emiten olores algo fétidos al verse atacados).

Hoja con puntitos blancos polvorulentos: oidio
Los calabacines dan sus frutos, aunque como ya dije el mes pasado no tanto como en anteriores cosechas, aunque sí en suficiente cantidad como para que haya para la casa y regalar. Se encuentran afectados por oidio, un hongo que se desarrolla sobre las hojas creando una especie de polvillo blanco que dificulta la fotosíntesis de la planta y la debilita.

El oidio lo podemos tratar con azufre, ya sea espolvoreando o situando bajo las hojas afectadas botecitos abiertos con azufre. Eso sí, habrá que evitar las horas centrales del día, pues puede quemar la planta. Nosotros en el huerto no hemos usado azufre, sino que hemos recurrido a la retirada de hojas afectadas, dejando las sanas. No obstante, es difícil erradicar, pues el oidio se propaga fácilmente en condiciones de humedad y calor.
En estas hojas de calabacines afectadas por oidio encontramos con frecuencia una mariquita amarilla de nombre científico Thea vigintiduopunctata. Esta mariquita, a diferencia de nuestra mariquita naranja de siete puntos (Coccinela septempunctata) no se alimenta de pulgones, sino de hongos. Por tanto es beneficiosa, pero tiene el inconveniente de servir de transmisora del hongo.
Thea vigintiduopunctata en hoja de calabacín afectada por oidio
Los pimientos no dan en mucha cantidad, pero sí se mantienen sanos y fuertes. El Abuelo se empeña en no cogerlos, pues quiere que se cosechen rojos. Yo, sin embargo aprovecho para coger alguno que esté escondido y que no lo eche en falta, pues en casa se necesitan para los típicos picadillos del verano.
Los pepinos van secándose rápidamente y también están afectados por oidio. Su producción es la más efímera de todas las hortalizas del huerto. Al principio daban unos pimientos muy buenos, pero a medida que pasa el tiempo los pimientos van perdiendo calidad.
Las berenjenas tuvieron buenas producciones en principio y en un descuido crecieron mucho en hojas, lo que ha supuesto un descenso de la producción de frutos. Para intentar contrarrestar este efecto le retiré algunas hojas enfermas y para quitarle algo de biomasa verde para fomentar la fructificación.
Sandías y melones van creciendo poco a poco, y necesitan mucha más paciencia para su recolección.
Acelgas en el huerto

Por otra parte, se siguen cosechando acelgas, zanahorias (ya las últimas) y por supuesto alfalfa, ya sea para gallinas o para mezclarla en ensalada (recuerdo que es muy rica en hierro).
Las cebollas ya las cosechamos y llenamos más de una carretilla, con lo cual supongo que tendremos cebollas hasta al menos principios de la primavera siguiente.

Pero no todo es cosechar en esta época. También hemos plantado coles, coliflores y brócolis. Estas las obtenemos de semillero, ya sea de uno propio (de brócoli) o de plantas que nos dan otros agricultores de sus “criaeros”. Ya a finales de agosto deben estar plantadas en tierra, pues si no espigarán antes de tiempo.

Coles, coliflores y brócolis en caballones
Un consejo para esta época de grandes producciones que a veces terminan pudriéndose por exceso. Para ello que mejor que hacer una compostera, de manera que podamos utilizar este compost o “estiércol” ya en otoño para enriquecer la tierra. Los frutales lo reciben mucho mejor que las hortalizas (que prefieren los estiércoles animales).


José Manuel


martes, 12 de julio de 2011

EL HUERTO EN JULIO

Este mes de julio parece no haber venido en sus primeros días excesivamente caluroso, con temperaturas algo frescas durante la noche y primeras horas de la mañana, lo que se agradece a la hora de realizar las labores y cosechar en la huerta.
El cultivo de las patatas llegó a su fin. Se recogieron unas patatas de gran tamaño y otras más menudas que vienen muy bien para cocerlas y comerlas en ensaladas. La cosecha se hizo levantando la tierra del caballón con una horca y después descubrir más tierra con el “zacho” para sacar las que se escapaban. En total, una carretilla de patatas recogidas, algunas de gran tamaño.

La mayoría de los cultivos que están instalados siguen dando sus frutos. Los que más dan en estos momentos son los pepinos, y un poco menos productivos son las berenjenas (a pesar de que tienen buenas producciones), y menos, con respecto a lo que suelen ser, están siendo los calabacines.
Las tomateras, algunas de las cuales se les pusieron un entutorado no muy sofisticado con cañas, empiezan a dar sus primeros tomates en cuentagotas, pero se prevé que, una vez que exploten a producir, la cosecha será muy buena en cuanto a cantidad.

A la izqda. pimientos, y en el centro de la imagen los tomates con su entutorado
Las zanahorias se van cosechando a medida que se gastan en casa. No son de gran tamaño, lo cual puede ser debido a una densidad más elevada de la adecuada, o quizás el riego que no ha sido mucho. De los pimientos todavía no se ha recogido ninguno, pero ya se van viendo algunos chiquitillos.

Las calabazas crecen en biomasa, tapizando casi por completo el suelo donde están instaladas, pero aún sin dar frutos, aunque sí muchas flores. Los melones y sandías están poco desarrollados, lo cual es lógico dado lo tardío que se sembraron las “pebas”. Veremos si probamos las sandías y melones.
Las acelgas producen hojas y hojas, que dan para convidar al personal, al igual que la alfalfa, que por su riqueza en hierro son muy aptas para consumir en ensaladas o mezcladas con comidas (de otra manera no son muy apetecibles) para minorar problemas de anemia y fortalecerse en hierro.
Por otra parte, el Abuelo ha comenzado a trasplantar coles y coliflores que le han dado otros hortelanos de la tierra, procedentes de sus “criaeros”. Las ha trasplantado junto a unas cebollas que ya estaban instaladas.
Como novedad, hemos sembrado, en un pequeño semillero, brócoli y directamente en tierra la llamada hierba de los canónigos.
La huerta está en una de las épocas de mayor producción del año, lo que se aprovecha para hacer comidas ricas en verduras, conservas, regalos,… y lo poco que sobra para alimentar a las gallinas o para alimentar, con el compost elaborado, a la misma tierra que lo produce.
Las primeras patatas que se cosecharon


José Manuel

domingo, 3 de julio de 2011

ES TIEMPO DE RECOGER ORÉGANO

En esta época de comienzos del verano, y hasta finales de agosto el orégano se encuentra en floración y empiezan a secarse los tallos florales, momento en el que se concentran en la planta mayor contenido en aceites esenciales y principios activos. Por eso, es la fecha más adecuada para su recolección para su posterior uso.
El orégano (también llamado oriégano) es una planta semi-leñosa y perenne, que no suele superar los 0,6-0,8 m de altura. La especie que encontramos en los alrededores es el Origanum vulgare subsp. virens. Se trata de una planta aromática de la familia de las labiadas al igual que el tomillo, la salvia, el romero, la hierbabuena o la lavanda.
Se encuentra normalmente en lugares rocosos, de temperaturas cálidas y sobre suelos normalmente ácidos, aunque también se encuentran en suelos básicos. Lo podemos encontrar en bordes de caminos y en torno a lugares rocosos como paredes que mantienen cierta humedad y semi-sombra. Así, es muy frecuente en los bordes de caminos y paredes de la Sierra Santa María, en Puerto Socola, la Sierra de Monsalud y otros muchos lugares del entorno.
RECOLECCIÓN
La recolección se realiza, como digo durante los meses de julio hasta septiembre, cortando (preferentemente con una navaja o pequeña tijera de poda) los tallos en flor por debajo de la última inflorescencia (grupo de flores) para poder hacer manojos. Conviene, si lo recolectamos del campo no cogerlo todo del mismo lugar sino un poco de cada planta, de manera que no reduzcamos sus poblaciones.
En mi caso, lo tengo sembrado al borde de lo que es la huerta, por lo que no tengo que acudir al campo a cogerlo, al mismo tiempo que atraen a abejas y así se favorece la polinización de las hortalizas y frutales, y repele algunos insectos que constituyen plagas.
SEMBRARLO O TRASPLANTARLO
Si queréis tenerlo en vuestra casa se puede sembrar por semillas, cogiendo al final del verano los tallos con flores ya secas y sembrándolas superficialmente. Pero lo más fácil será coger un tallo con un poco de raíz y llevarlo a la tierra donde queremos tenerlo. Habrá que tener cuidado de que no se extienda más de lo que queramos pues tiene gran capacidad de expandirse a través de tallos que echan raíces.
USOS
En nuestra tierra destaca su uso en comidas, sobre todo en maceración para aliñar las aceitunas machadas. También se utiliza en guisos de comida y en la preparación de platos de pescado y carne. Y como no, en ensaladas, arroz, pastas, pizzas…
Pero además de estos usos bastante conocidos, también tiene otros múltiples usos medicinales. Actúa como tónico estomacal, carminativo (ayuda a expulsar gases), estimulante, expectorante (catarros, resfriados, bronquitis,…), antiespasmódico, antiséptico, sedante, cicatrizante… Normalmente utilizado en infusiones.
Los gargarismos con infusión de orégano son útiles en caso de laringitis y amigdalitis.
En uso externo, los baños de orégano son tonificantes. El aceite esencial también ha sido usado para matar los piojos, aunque deben tomarse precauciones, ya que puede causar irritaciones de piel.
El orégano plantado cerca de casas repele muchos insectos y se puede usar en áreas ajardinadas en jardines de aromáticas y con escasez de agua. En este sentido tiene una gran capacidad de tapizar suelos.

José Manuel

viernes, 1 de julio de 2011

APUNTES SOBRE LA HIGUERA. REVITALIZAR SUS PRODUCCIONES EN NUESTRO ENTORNO

La higuera es, junto al olivo y quizás el almendro, el frutal tradicionalmente más característico de la cuenca mediterránea. Su cultivo data de muy antiguo, y ya aparece citado en la Biblia. Su lugar de origen es la cuenca oriental del Mediterráneo.
Su nombre científico es Ficus carica y pertenece a la familia de las moráceas, al igual que las moreras o los ficus ornamentales.
La higuera es un árbol monoico (con flores masculinas y femeninas en el mismo árbol), pero que funciona como planta dioica, es decir, existen higueras machos (cabrahigos) e higueras hembras.
Distribución
A nivel mundial el cultivo de la higuera se centra en los países de la cuenca mediterránea, destacando entre ellos Turquía (22% de la producción mundial), Egipto y Grecia.
En España se desarrolla sobre todo en el sureste de la Península (el Levante), Baleares, algunas zonas de Andalucía y de Extremadura.
Dentro de Extremadura se distinguen claramente tres áreas productoras: la zona noreste de Cáceres (entorno de Villanueva de la Vera), la zona centro-sur de Cáceres (entorno de Almoharín) y el suroeste de Badajoz (entorno de Barcarrota-Salvaleón-Higuera de Vargas).
Según las Estadísticas Oficiales de 2007 en Barcarrota el cultivo de la higuera suponía el 32% de la superficie agrícola, en Salvaleón el 35% y en Higuera de Vargas el 1,14%. Como se observa es elevada la superficie que ocupa en nuestro entorno como para desaprovechar su producción.
La breva y el higo

El higo es algo así como una mora al revés. En el higo las flores son diminutas y se encuentran en su interior. El higo no es un verdadero fruto en sí, sino un tipo de infrutescencia o agrupaciones de frutos (sicono). Los frutos son las pepitas (aquenios) que cuando las comemos se quedan entre los dientes.


A la izquierda higo de Tiberio, a la derecha De Rey
Higo dulzal: color amarillo

Breva o higo negro

A la izquierda higo de Santa María, a la derecha de La Casta
La cosecha
Los higos deben cosecharse en su momento, de manera que cada dos o tres días se coseche. La delicadeza del higo hace que la cosecha sea principal para su conservación por más tiempo. La cosecha tradicional se suele hacer recogiendo a mano higo a higo, evitando cortar el pedúnculo que lo une al árbol y depositándolo sobre cestas o cajas, en cuyo fondo se han colocado previamente hojas de higuera que protegen al higo.


Producciones de la higuera: impulsar la producción.
Las brevas (comúnmente llamadas higos en nuestro entorno) son muy apreciadas por su tamaño y por ser las primeras que se dan, vendiéndose como fruta fresca.
A pesar de haber sido tradicionalmente una producción marginal, se aprecia en los últimos años una importancia creciente del consumo del higo en fresco.
El hecho de que unos municipios en el que no destacan otras producciones agrícolas, pero sí hay una importante superficie dedicada al higueral debería plantear una mejora en su producción. Sin embargo existen varias limitaciones actualmente que impiden que esto se lleve a cabo:
-          La inexistencia de una oferta constante de higos.
-          La escasa cantidad de higos que se ponen a disposición del mercado, por lo que no llega a popularizarse su consumo.
-          La dispersión de las higueras en las zonas productoras dificulta la recolección y la falta de suficiente volumen de fruta que haga rentable su recogida.
-          La poca capacidad de conservación del higo, que sin una adecuado mantenimiento de temperatura de refrigeración tiene una escasa vida para el consumo en fresco.
-          El carácter de actividad marginal, en cuanto a que es secundaria y no existen explotaciones dedicadas al cultivo del higo.
-          Falta de asociacionismo o cooperativismo de agricultores productores, que haga más rentable la cosecha de higos y que luchen por poner en valor esta producción.
-          Falta de una denominación de origen o similar que permita consolidar y favorecer el cultivo del higo.
-          Abandono de las técnicas de cultivo, falta de una adecuada selección de las variedades de higueras y en la mayoría de los casos un estado sanitario deficiente
Para paliar todos estos inconvenientes debería fomentarse en una zona como es el entorno de Barcarrota, Salvaleón o Higuera de Vargas la producción del higo. Esto implica un mayor cuidado de los higuerales, un asociacionismo de los agricultores, y un fomento por parte de la Administración, que puede desembocar en distintivos de calidad del producto.
Además se hace necesario una industria de transformación asociada que facilite la comercialización y la diversificación de la producción.
Otras producciones
Además de la producción para el consumo en fresco, el higo se puede comercializar en seco, lo que se llama higos secos o higos pasos, muy apreciados como tentempié. Este tipo de producto evita uno de los principales inconvenientes de conservación del higo fresco.
A partir del higo también pueden elaborarse otros tipos de productos como bombones de higo, vinos a partir de la fermentación del higo o el tradicional pan de higo.
En mi opinión el higo tiene un potencial suficiente para que pueda impulsarse su producción, más en estos pueblos en los que la producción agrícola es escasa. El higo actualmente llega a ser considerado un fruto con altos valores de exquisitez y con cierto carácter exótico. Esto invita a pensar en su gran potencialidad.
Típico picotazo de los mirlos

José Manuel

viernes, 17 de junio de 2011

EL HUERTO EN JUNIO

En los primeros días de junio el calor se estaba resistiendo a entrar, pero de una semana hacia acá parece que las temperaturas han tomado los valores habituales de la fecha. Las tormentas parecen haber cesado y la tierra pide agua para producir. El huerto invita a trabajar en él a la caída de la tarde, cuando todavía la luz lo permite y el calor ya no es tan agobiante. Mientras se hacen las labores un albaricoque, una ciruela o una manzana endulzan el paladar.

Tomates, pimientos y cebollas

Volviendo al huerto, ya están instalados y fructificando gran parte de los cultivos de verano: tomates, pimientos, pepinos, berenjenas, calabacines, calabazas,... Otros todavías están en sus primeros estadios de desarrollo: sandías y melones; y otros están cosechando o a punto de hacerlo: zanahorias, acelgas, ajos y cebollas.

Los tomates con flores y con algunos frutos; los calabacines (de los que El Abuelo sembró una línea) también tienen flores, pero aún no las tienen los calabacines.

 
Los pepinos, con un rudimentario entutorado de cañas, están algo más atrasados, en cuanto a fructificación. Junto a ellos se encuentran las berenjenas, con tímidas flores. Por su parte las calabazas, sembradas bajo los mandarinos se desarrollan con gran vigor. 
Entutorado de pimientos
Calabazas junto a los mandarinos

 

El Abuelo regando con la goma bajo un frutal

El Abuelo riega con goma a manta todos estas verduras, y he aquí una de las discrepancias con él. Yo creo que, con el riego a manta, no es necesario regar tan abundantemente, encharcando las gavias, pero según él está bien,... La hora a la que riega es otro cantar, ya se sabe que las mejores horas son las últimas o primeras del día, y eso no lo cumple. Cosas de ingenieros y de abuelos... Esta disparidad de criterios nos vale a los dos para ver las cosas desde otros puntos de vista.
 
El espacio dejado por las habas es ahora ocupado por melones y sandías, que sembré hace muy pocos días, por lo que apenas tienen unas pequeñas hojas (quizás algo tardíos). También he sembrado unas plantitas de albahaca junto a las tomateras, cuya asociación es muy beneficiosa. En la foto de la derecha, la albahaca junto a las tomateras.
Las cebollas y ajos ya están en los últimos días de su cultivo, sobre todos los ajos, que cosecharé en los próximos días. Las espinacas ya dejanron de dar hojas y ahora se ha dejado algunos pies para coger simiente para sembrarlas al final del verano, cuando la tierra esté todavía caliente.

Junto a las espinacas, las zanahorias se van cosechando poco a poco, según se van necesitando en la casa. No son de gran tamaño, pero tienen un sabor excelente. Al otro lado de las espinacas las patatas, cuyos tubérculos van apareciendo bajo la capa de paja que se puso como acolchado. Creo que en dos o tres semanas se recolectaran las primeras patatas. El acolchado no cabe duda que fue una buena idea pues facilitará la cosecha y ha controlado bastante bien las hierbas adventicias.

Por último, el aromático orégano, un "cultivo" silvestre que trasplanté hace dos años procedente de la misma Sierra Santa María y que se encuentra en el borde de la huerta. En unos días recolectaré los ramos florales, cuando estén secos.

Como se puede deducir son muchos los cultivos que en esta época crecen en el huerto: unos a punto de terminar su ciclo, otros que lo acaban de empezar. Se percibe en el huerto que es una época de transición, entre los cultivos de invierno-primavera y los de verano. La tierra también lo nota, y se prepara para dar abundante producción.
 
Gallina con sus pollitos recién salidos del huevo que se coló en la huerta, al lado de las patatas.



José Manuel

jueves, 2 de junio de 2011

EL HUERTO EN MAYO

Desde el último repaso que hice del huerto en el mes de abril, éste ha progresado enormemente, en cuanto al desarrollo de los cultivos. Algunas plantas para completar su ciclo, como las lechugas. Otras, como las habas para empezar a dar síntomas de su próximo agostamiento.

Mientras tanto, otras crecen y empiezan tímidamente a florecer, como las patas y las espinacas. Hay otras que siguen aumentando su biomasa, sin síntomas de flor, como las zanahorias, las cebollas y los ajos. Y por último, esán aquellos cultivos de verano, que acaban de comenzar su vida en el huerto: los tomates, pepinos y pimientos. Estos últimos los sembró el Abuelo hace unos días en el espacio contiguo a las habas y que desde el verano pasado había estado sin vegetación (exceptuando dos líneas de rábanos).
Patatas, espinacas y zanahorias en pleno aumento de su biomasa
La tierra agradece las lluvias de la segunda mitad del mes de abril y primeros de mayo, pero en cuanto aprietan días de calor se aprecia que el verano se acerca y la humedad se va cada vez más fácilmente.

El Abuelo se afana en que no salga ninguna hierba entre sus cultivos, pues como me dice, después, como crezcan, se comen al cultivo y son más difíciles de erradicar. Razón no le falta.

Las cebollas trasplantadas por el Abuelo, ya tardías, ocupan el espacio dejado por las lechugas que ya no están, y los nuevos cultivos incorporados aumentan la superficie cultivada. Y es que las lechugas, que ya a comienzos de abril comenzaban a espigarse, ahora, las que aún se mantienen sobre el terreno ya están completamente espigadas (que poco a poco son aprovechadas por las gallinas).

Patata en flor

Como digo, las patatas ya vienen floreciendo, con su llamativa flor blanco-rosada. Han cubierto toda la superfice, creando una cubierta bajo ellas que mantienen un microclima de humedad. Se encuentran sanas y con un vigor magnífico.

Eso sí, tengo que decir que hace unos días retiré una planta que tenía síntomas de alguna bacteriosis, que no pude identificar, pero que por los exudados que emanaban del tallo me daba la pista de que lo era. Espero que no tenga mayor importancia.

Las espinacas las vamos recolectando, pero sin arrancarlas, sino que se cogen las hojas más grandes y tiernas, dejando la planta para que siga produciendo aún después de espigada.

De esta manera, la cosecha es más abundante y se deja cubierto un terreno que de lo contrario estaría desnudo. A la espera de poder implantar otra especie de verano u otoño.


Cesta repleta de espinacas
Las habas, por su gran altura y por las lluvias de abril se tumbaron, aunque no ha tenido esto ninguna trascendencia en su producción, pues han seguido dando jerretes  y habas.

Además, tras haber dado una cosecha buenísima, en calidad y cantidad (que pena que olvidara pesarlas), estamos a la espera de que las que quedan, que son muchas, se sequen para cosecharlas y cocinarlas fritas (que buenas que están así¡¡).

Comentar, que ha sido curioso que los ataques de pulgones hayan sido despreciables, y se encontraban en los bordes del cultivo y nunca hacia el centro del cultivo. Aquí tenemos una de las muestras de como actúan, por un lado, los pulgones por focos, y por otro, las habas en su propia defensa, quizás por la emisión de algún compuesto alelopático para protegerse ante ataques de patógenos.


Cosechando habas

Como se deduce, una nueva temporada empieza en el huerto: los cultivos de primavera-verano, que poco a poco van reinando, a la expectativa de que lleguen otras plantas más tardías como las ricas sandías y melones.








José Manuel

EL EFECTO BENEFICIOSO DE LAS LEGUMINOSAS: LAS HABAS


Siega de las habas el día 29 de mayo
Aprovecho la cosecha y siega de las habas que he realizado en estos últimos días para hacer unas observaciones acerca de los efectos beneficiosos de las leguminosas, y en concreto de las habas.


La siega y la cosecha la he estado llevando a cabo durante el último fin de semana (26-29 de mayo), cuando la mayor parte de las plantas ya estaban secas y para poder proseguir con el ciclo de cultivos de primavera.
Nódulos simbióticos de Rhizobium en habas
Las leguminosas, y muy especialmente las fabáceas, son muy apreciadas porque aportan nitrógeno a la tierra (al fijar el nitrógeno atmosférico por la simbiosis con bacterias del género Rhizobium); mejoran su estructura como el mejor y más económico abono verde; son un buen acolchado que atrae a las lombrices de tierra y es un excelente cultivo previo a los cultivos de primavera, además de ser temprana melífera y alimento también para las personas y para el ganado.
Todo esto es lo que dice la bibliografía, pero tengo que añadir: estimula y atrae la vida de los animalillos que pueblan el huerto. Durante la floración se observaron gran cantidad de abejas, y a medida que el cultivo iba creciendo aumentó la fauna auxiliar (mariquitas, crisopas, y otros), para contrarrestar los efectos de pulgones, chinches y otros insectos que han aprovechado los recursos de las habas.

Una mariquita depredando pulgones
Y es que una de las máximas de todos los artículos de este blog es defender la diversidad biológica como fuente de vida. La biodiversidad aumenta el número de especies, sus interacciones y su complejidad. De esta manera la regulación de plagas es más eficaz y fácil.
Con respecto a la siega es muy importante que se realice cortando las matas y dejando dentro de la tierra las raíces, que de esta manera se humifican rápidamente, sin pudriciones y alimenta y estimulan la vida de la tierra, con los beneficios ya comentados.
Una vez realizada la siega y cosecha de las habas en seco, ahora toca secarlas al sol para desgranarlas. Tras esperar unos días para que la tierra asiente y le dé tiempo a nuestros amigos auxiliares a migrar a otros cultivos, habrá que laborear el terreno donde estuvieron las habas, para trasplantar sandías y melones, y quizás alguna coliflor, que tengo preparadas en unas bandejas forestales recicladas, y hierba de los canónigos, que las sembraré directamente. Siempre hay que tener presente llevar a cabo una buena rotación de cultivos, por lo que en principio no se repetirá en este mismo lugar habas durante al menos 3-4 años.
Evitaré laborear en exceso, ya que es un error cuando la tierra realmente no lo necesita. Veremos por otra parte, cual es el efecto de las habas y su fijación de nitrógeno sobre la tierra y los cultivos que le sucederán.
En cuanto a qué hacer con los restos de la cosecha: servirán como acolchado en los próximos meses de otoño e invierno, e incluso la próxima primavera. Como siempre, se intenta evitar la quema, que además de no beneficiar a largo plazo a la tierra, libera el carbono que está fijado en la materia vegetal.
Recuerdo, como no puede ser de otra manera, que la cosecha de habas se ha hecho prescindiendo de cualquier tipo de producto químico. Así que de la huerta, ¡lo mejor¡

Cesta repleta de habas secas
Con respecto a rendimientos de la cosecha ya comenté en algunas de las entradas la abundante cosecha de habas en verde y de “jerretes”, que me sirvieron para convidar a amigos y familiares. La cosecha de habas secas (para freír, que, por cierto, me encantan) no ha sido tan abundante, pero no ha estado mal, en torno a 12 kilos. Todo ello sin haber recibido ningún riego, solamente el que le daba la Madre Tierra.

Dejaré grano para la siembra de la temporada siguiente, porque unas habas que se siembran en una misma zona año tras año adquieren resistencias que otras de nueva introducción no tienen.
Por último, y para reflejar la vida que mantenían las habas os dejo algunas fotos...
De izda a dcha y de arriba a abajo: pupa de mariquita (Coccinela semptempunctata), larva de mariquita depredando pulgones, otro tipo de mariquita, crisopa (de corror marrón) y mariquita adulta.


José Manuel