LA BIODIVERSIDAD, FUENTE DE VIDA

"La teoría orgánica puede resumirse como la observancia de las seis leyes siguientes: primera, el horticultor debe trabajar con la naturaleza y no en contra de ella; segunda, la naturaleza es diversa y por tanto el horticultor debe practicar la diversidad; tercera, debe criar otras formas de vida - animal o vegetal- en medios los más parecidos posibles al que les sea natural; cuarta, debe devolver al suelo tanto, o casi tanto, como le ha quitado; quinta, debe alimentar al suelo y no a las plantas; y sexta, debe estudiar la naturaleza como un todo y no como una parte aislada".


John Seymour

jueves, 10 de septiembre de 2015

EL TRABAJO EN LA GRANJA, SANTA MARÍA CHIQUIMULA

En esta entrada seguimos hablando del trabajo realizado en la institución de la Parroquia La Natividad de Santa María Chiquimula (Totonicapán, Guatemala). Además del trabajo en las comunidades (algo así como las aldeas), el proyecto se completaba con el trabajo en las propias instalaciones, en la granja.
Con el compañero Agustín en las terrazas de hortalizas (brócoli y repollo).
Aquí el trabajo se divide en tres campos: agrícola, pecuario y plantas medicinales.

En cuanto al trabajo en la parte agrícola se tienen dos invernaderos, y terrazas para el cultivo exterior. A esto se le suma, como parte complementaria, los semilleros y la abonera.

En los cultivos de exterior, durante mi estancia, estuvimos cultivando varias hortalizas tradicionales en la granja: rábano, cebolla, repollo, coliflor, brócoli, zanahoria, cilantro, güicoy (calabacín), lechuga, nabo, remolacha y acelga. A la vez que se introdujo por primera vez en exterior tomate, chile jalapeño, chile pimiento y pepino, con buenos resultados. También se cultivó por primera vez la patata, con la que se comprobó su buen resultado, aunque la irregularidad de las precipitaciones le afectó.

Con el compañero Nacho, presumiendo de los tomates
del invernadero
Por otro lado, en los invernaderos, lo más cultivado fue el tomate, con varias variedades en sucesivos cultivos, y entre los que se establecieron rotaciones con buenos resultados: pepino, chile pimiento, chile jalapeño y güicoy, y se empezó a experimentar el resultado con cebolla. No obtuvo buen resultado el cultivo de sandía, al cual atacó fuertemente varias enfermedades, sobre todo el mildiu.
Podando las tomateras en uno de los invernaderos
A esto se le suma una innovación, la instalación de riego por goteo con aguas recicladas, lo cual ayudó en época de sequía para el desarrollo de cultivos.

La tierra se alimentó de forma orgánica, con el mismo abono procesado de los animales de la granja propia y una parte menor de desechos orgánicos de cocina. Por tanto, se estableció un ciclo semi-cerrado, en el que el insumo exterior eran los piensos o concentrados suministrados a los animales.
Cultivo de lechuga, a la que se riega por goteo
En la parte pecuaria se establecen tres pilares: gallinas ponedoras, pollos de engorde y cerdos. En el último periodo se adquirieron conejos.

Gallinas ponedoras de raza "colorada"
Las gallinas ponedoras son de raza colorada (Rhode Island). Se alimentan con concentrados adecuados a su edad fisiológica. La recogida periódica de huevos, el control de la alimentación, las vacunas necesarias y la limpieza (con una buena cama) son fundamentales para un buen rendimiento. Estas gallinas se adquieren con unas 18 semanas y se mantienen hasta el momento en que la curva de puesta bajaba por debajo de los porcentajes considerados como adecuados.

Los pollos se compran igualmente con pocas semanas y se mantienen hasta alcanzar un buen peso (aproximadamente 4 ó 5 libras, como 2-2’5 kg). Se alimentan con concentrado de engorde. Normalmente son pollos “pelucos”, pues son algo más rústicos que otras razas y tienen un buen rendimiento.

Cerdos de raza blanca en el corral
Los cerdos son de raza blanca, y se crían en sus corrales. Estos también se compran, preferentemente con un mes o mes y medio de vida. Los corrales tienen su chupete automático para el agua y su comedero. En este se suministraba la cantidad y el concentrado adecuado a su edad, para con unos 5 o 6 meses de vida dar por finalizado el proceso y sacrificándolos.
Alumnos del taller agropecuario
Además, existe una parte educativa, con un taller agropecuario perteneciente a la parte educativa de la institución (colegio de Fe y Alegría) de la que se encarga en su mayor parte el compañero Agustín, apoyando en algunos aspectos la parte lectiva.

Todas estas producciones tenían su salida en el mismo municipio, aprovechando actividades de la propia institución y el comedor del colegio que también está asociado con la misma. Por tanto, se tenía un gran porcentaje de productos vendidos asegurados y otra parte menor que se tenía que buscar su mercado.
Algunas de las producciones de hortalizas
En cuanto a la parte medicinal, era uno de los compañeros, Nacho, quien cultiva plantas medicinales y otras las compra, y realiza todo el proceso de elaboración de los diferentes productos: plantas secas, maceraciones, jabones, champús, y diferentes productos para el tratamiento de afecciones diversas (dolores estomacales, tos, dolor articular, etc.).



José Manuel


lunes, 7 de septiembre de 2015

EL PROGRAMA DE HUERTOS FAMILIARES, SANTA MARÍA CHIQUIMULA

Si en la entrada anterior hablábamos del proyecto de diez invernaderos familiares, en esta ocasión hablamos del de huertos familiares, inserto en el proyecto de salud materno-infantil de la Parroquia La Natividad de Santa María Chiquimula (Totonicapán).

En una de las prácticas de campo con uno de los animadores de tierra
Este proyecto consistía en incentivar el cultivo de hortalizas para consumo propio, que se comprendía como un requisito para poder estar inscrito en el programa de salud de la Parroquia (básicamente consistente en formación higiénico-sanitaria, en el control de la salud de madres e hijos, y el recibimiento de alimentos básicos).

Para ello se llevó a cabo una jornada formativa específica de huertos, en cada una de las 30 comunidades pertenecientes al programa, antes del comienzo de la época de lluvia (marzo-abril). De manera que se explicaba el cultivo de las diferentes hortalizas que se proporcionaban en forma de semilla, a la vez que se hacía una práctica de campo. Además, se abrió un diálogo para cualquier sugerencia, pregunta o aclaración. Todo ello con la ayuda de responsables de la comunidad (animadores de tierra, animadores de salud y promotora materno-infantil).

Presentando el trabajo de las beneficiarias y compartiendo con las mismas las fotos realizadas de sus huertos
El programa siguió con tres visitas más por cada comunidad. En este caso con un seguimiento personalizado en la mayor cantidad posible de beneficiarias, de manera que se comprobó el cumplimiento del huerto, se animó y motivó y se propusieron mejoras.

Práctica en las propias instalaciones
A mitad de las visitas se invitó a dos mujeres de cada comunidad para que asistieran a las jornadas de puertas abiertas de las instalaciones. En estas jornadas, aparte de mostrar el trabajo que se llevaba a cabo en las propias instalaciones, se proyectaron imágenes de las propias beneficiarias con sus huertos. También se realizó un intercambio de experiencias, se propusieron soluciones a los problemas surgidos, y se hizo una práctica de huerto en las instalaciones.

En esta jornada los campos que se mostraron fueron la parte pecuaria (con cerdos, gallinas ponedoras y pollos de engorde), la parte medicinal (con toda la elaboración de productos medicinales y naturales: jabones, hierbas digestivas, champús,…) y la parte agrícola (con todas las hortalizas cultivadas, las terrazas, el sistema de riego, aboneras,…).
Con los animadores de una de las comunidades durante una
de las visitas de huertos
De manera que la jornada se concibió como un premio al trabajo de las beneficiarias, a la vez que un aprendizaje y un empujón para seguir con su trabajo.



José Manuel


miércoles, 19 de agosto de 2015

INVERNADEROS EN GUATEMALA, UNA EXPERIENCIA PROFESIONAL Y PERSONAL

Después de un año trabajando en uno de los entornos más empobrecidos de Guatemala, en Santa María Chiquimula (Totonicapán), y conviviendo con personas de etnia indígena, me quedo con muchas experiencias profesionales y también personales muy positivas. Aquí, por la idea del blog, interesa más que cuente lo que al tema agrícola respecta.

Entre estas experiencias, una de las más enriquecedoras fue la construcción de invernaderos, para sustento familiar. Diez familias con escasos recursos, y que por su trabajo activo para los respectivos proyectos de la institución (Parroquia La Natividad) se les benefició con un invernadero por cada una de ellas. El proyecto se trató de la construcción, y puesta en funcionamiento de diez invernaderos concebidos para autoconsumo, y con una visión de venta a pequeña escala.

Los invernaderos fueron de tipo túnel, de 4x6 m (pequeños, por la misma filosofía del proyecto de autosustento), con toda la instalación necesaria para la  producción de hortalizas y verduras apropiadas.
En un momento en el que tuvimos ayuda extra. Perforando, aserrando y atornillando.
Gracias a los compañeros, y junto a las familias beneficiarias, desempeñamos un trabajo en equipo, que llevó desde el diseño, hasta la planificación de la cosecha, y el control de la venta, junto con las familias.

La base de la construcción eran blocks de concreto (bloques de hormigón), sobre los que iban tubos galvanizados, a modo de sostén  del restante esqueleto de madera. Sobre estos tubos, se perforaba, y colocamos todas las reglas de madera que mantenían en última instancia el plástico especial para invernadero.

Esqueleto principal y cubierta del invernadero
Para sustentar la cubierta, se colocaron tubos de PVC, con un tubo corrugado en su interior que le dió la rigidez suficiente, a la vez que permitía la curvatura de la misma.

Los problemas de humedad y control de temperatura, se dieron solución mediante una pieza lateral semi-fija (la central), de manera que se permitía su abertura o cierre. Aún así se comprobó que a veces este sistema no era suficiente. Una posible mejora, hubiera sido realizar apertura cenital (en la cubierta), de manera que el aire caliente y la humedad saliera con más facilidad.

No obstante, dado el pequeño tamaño y altura de los invernaderos, se reducía la humedad y temperatura considerablemente con esta apertura lateral.

Con Julia, una de las beneficiarias
En este sentido, hay que señalar que es necesario un gran control de humedad y temperatura, pues las bacteriosis y las enfermedades fúngicas en este ambiente son muy agresivas, y requieren de un minucioso control cultural y normalmente químico.

Después de la construcción se acometió la instalación parcial del sistema de riego. Se trató de un sencillo sistema de riego por goteo. Se dotó de un tanque de agua (“rotoplast”), a partir del cual se instalaron las tuberías de PVC, hasta el mismo invernadero. Antes de la instalación de las tuberías de goteo, se realizó la preparación de la tierra, tras la cual se insertaba en la tubería de PVC, la tubería de PE con goteros autocompensantes.

Como digo los beneficiarios prepararon la tierra. En la mayoría de los casos se realizó el picado de la tierra manual, la incorporación de abonos naturales y estiércol. Una vez realizado este trabajo, e instaladas las tuberías de goteo, se realizaron las líneas de siembra, normalmente consistiendo en un acaballonado.

Así, se sembraron los pilones, tras previa elección de la hortaliza por parte de los beneficiarios, con nuestro asesoramiento. La siembra  la llevó a cabo la propia familia, tras una muestra previa, en la que se detallaba la forma y la distancia entre pilones. Las familias, en esta primera siembra eligieron entre tomate, pimiento (chile pimiento) y chile jalapeño.
Pedro abriendo la "ventana" y yo feliz de la siembra
Y posiblemente, después quedó el trabajo más complicado, pues requirió una supervisión, y conseguir que los beneficiarios aprendieran las técnicas de manejo del cultivo: podas, despuntes, tratamientos, enriquecimiento del suelo, adecuado manejo de la ventilación,…

Encontramos complicaciones que fuimos manejando, en la mayoría de los casos con buen resultado. Sobre todo se dieron enfermedades fúngicas o bacteriosis: tizón tardío o mildiu (Phytopthora infestans) y tizón temprano o alternaria (Alternaria solani) en tomate, y podredumbre gris o botrytis (Botrytis cinerea) y la viruela o cercospora (Cercospora capsicii) en chiles.

Para finalmente obtener la cosecha, la cual se registraba mediante una hoja de control. En ella se anotó cuanta cantidad se cosechó, el coste, la fecha. De manera, que se estimó el ahorro (cuando era autoconsumo) y el beneficio (cuando era venta) obtenido de la cosecha.
Tomateras con primeros frutos y en floración
Y una de las cosas más importantes, fue el seguimiento final, para que se volviera a realizar una posterior siembra, en la que ya se intentó que los propios beneficiarios, tomaran iniciativas propias con el aprendizaje de la primera cosecha, sin nunca dejar de asesorar, y resolver dudas. 
Tomates, variedad Tolstoi, en el invernadero de Petrona, una de las beneficiarias
En lo personal, esta experiencia me permitió convivir con las familias, compartiendo la refacción, el almuerzo, la ayuda del trabajo, música mientras trabajábamos, y mucho cariño.

Junto a mi compañero Pedro y Gaspar,
uno de los beneficiarios
Mis compañeros, en especial, Pedro, Nacho y Agustín. De ellos aprendí, y aceptaron mis consejos y propuestas. A ellos les agradezco todo lo que me enseñaron y lo que aprendí, el tiempo compartido porque el trabajo se hacía una bendición. También agradezco al responsable del proyecto, el padre Nacho por su confianza para poder tomar decisiones y realizar el trabajo con ciertas autonomía que nos ayudó a sentirnos valorados y con mayor capacidad de progresar.



Algunos de los beneficiarios de los invernaderos en una jornada de puesta en común
Estoy agradecido con todas estas personas, con nombres e historia propia, y que me ayudaron a crecer como persona, y a superarme como profesional, desde la ayuda mutua. Son tantos nombres que tienen cara y que guardo en mi corazón. Personas que desde su humildad me dieron aquello que no tenían: Julia, Elevia, Petrona, Cata, Andrés Abelino, Francisco, Jessica, Eligio, Gaspar, Magdalena, y sus respectivas familias. A todos y todas los llevo en mi corazón.


José Manuel





martes, 6 de mayo de 2014

APRENDIENDO DE OTRA AGRI-CULTURA EN GUATEMALA

Por un tiempo dejo el huerto, en mi tierra española y extremeña. Lo dejo por experimentar una nueva experiencia laboral, y sobre todo personal. Ahora estoy en Santa María Chiquimula, en el altiplano occidental de Guatemala.
Y me atrevo a escribir esta entrada en pleno proceso de aprendizaje, sin apenas conocimiento de muchas causas de la agricultura en este lugar del mundo en que ahora me encuentro.
Con todo esto, estoy intentando aportar en la práctica familiar de cultivos de hortalizas, mediante el fomento de huertos familiares en zonas rurales, muy rurales. Se prentende mejorar la alimentación de las familias, en que es la mujer la principal protagonista. Es un lugar en que la utilización de verduras y frutas es escasa, y no es casualidad. Es difícil acceder a verduras y frutas frescas, y tienen un costo que a veces no se pueden permitir las familias. El cultivo para autoconsumo tampoco es fácil. El clima, el suelo, la orografía y también las costumbres y la cultura no ayudan a una situación de por sí poco tecnificada.
Con todo esto, se intenta dar un soplo de aire fresco a este proyecto de huertos familiares, muy sencillo pero con muchas posibilidades. Se intenta motivar a estas mujeres, unas madres de familia, otras viudas y necesitadas.
Estamos en terreno maya y aquí el cultivo de maíz es el predominante. Resulta difícil intentar otros tipos de cultivos no asociados a la tradición, pero eso es parte del trabajo y del ensayo-error para que esto resulte.
Si a esto se le suma que existen 6 meses en que no cae lluvia, y otros 6 meses en que la lluvia es constante, y a veces de forma torrencial el trabajo en estas tierras con poca iniciativa para experimentar cosas nuevas es dificultoso.
Con todo esto es un reto intentar cualquier mejora, y por poca que sea es una gratificación grande.

También hay que tener en cuenta que es un terreno en la mayoría de los casos endurecido, a veces, lo que aquí se llama taxcal. Terrenos, además, en pendiente, en que son necesarias llevar a cabo el cultivo teniendo en cuenta la protección del suelo con barreras vivas, acolchados, cultivos siguiendo curvas de nivel,...
Las temperaturas son contrastadas, muy agradables en el día y algo frías, pero no es problema esto para la mayoría de los cultivos.

La mentalidad europea es necesaria dejarla a un lado y sin olvidar lo que uno aprendió, reaprender.

José Manuel

martes, 4 de marzo de 2014

LA LLUVIA DA UN RESPIRO AL HORTELANO EN MARZO

Después de días de lluvias, en que era prácticamente imposible laborear el huerto, hace unos días se pudo entrar aunque no por mucho tiempo, pues vinieron otros días más de agua. Aún así, dio tiempo a escardar y “limpiar” de hierbas los cultivos, que dificultan el desarrollo de los mismos.
Parece que, ahora sí, el tiempo va a dar una tregua y tendremos unos días de sol, en los que aprovecharemos para sembrar las patatas, cuyo terreno ya hemos preparado a base de pases de “mula mecánica” y con aportes de abono. Este año el abono ha sido fundamentalmente compost, pues no ha sido posible aportarle el estiércol de gallina como otras temporadas, y que tan buen resultado nos dio.
En cuanto a los cultivos ya implantados tienen un buen desarrollo, y a penas se observan insectos. Es cuestión de días que la vida de insectos y pájaros empiece a ser más patente. De hecho esta mañana cantaba un herrerillo en uno de los árboles del huerto.
Las habas vienen floreciendo tímidamente, pero en pocos días es probable que la floración sea abundante, en cuanto el sol caliente un poco.
Los ajos tienen un buen aspecto, y no se ha perdido ninguno de los que se sembró.
Las acelgas, lombardas y coliflores (trasplantadas en octubre) han ido creciendo durante todo el invierno, y esperamos que en unas semanas podamos coger algunas hojas de acelgas. No sabemos qué pasará con las lombardas y coliflores, pues quizás se espiguen antes de formar cogollos o pellas, ya que se trasplantaron muy tardías y no se desarrollaron bien ante el noviembre frío que se presentó.

Mientras tanto, el Abuelo está más dedicado a cebollas y lechugas, que va llevando a tierra y combinando en esta asociación que le gusta hacer, y que suele dar, si el tiempo acompaña, buenas cosechas, en las que la lechuga se cosecha antes que la cebolla.




José Manuel

domingo, 9 de febrero de 2014

VOLVER A OBSERVAR EL HUERTO

Tras unos meses en que las ocupaciones han hecho que redujera el tiempo considerablemente al huerto y a este blog, vuelvo a observar más detenidamente el huerto.
Después de octubre, noviembre y parte de diciembre muy secos, han llegado dos meses de lluvias abundantes. Al huerto hasta el momento parece haberle venido bien, y los pocos días de sol que aparecen y calientan la tierra los cultivos crecen visiblemente. Las temperaturas apenas han sido frías para esta época del año, y las heladas escasísimas y a penas bajando de 0ºC. Ahora hay que decir que el agua ya va formando charcos, por lo que vendrían bien unos días en que la tierra viera sol y se aireara un poco.
Uno de los cultivos que mejor ha funcionado en la época otoño-invierno, han sido las espinacas, sobre todo mirando con respecto al año pasado que no fue bueno. Muestra de ello la cosecha de hace unos días con dos cestas completamente llenas. Ahora habrá que ver la evolución de las lluvias, pues los encharcamientos no le vienen nada bien a esta verdura.

Las espinacas las cosechamos hoja a hoja (es viable a nivel de huerto, no lo sería a nivel de producción comercial), lo cual permite que rebroten varias veces si el tiempo acompaña, con lo que el aprovechamiento es elevado. Siempre se respeta al menos una cantidad mínima de masa foliar, sobre todo las hojas nuevas y la zona central, de donde nacen las hojas.

La humedad ha hecho que las babosas sean numerosas y se observan hojas comidas y no es raro al ir recolectando las hojas encontrarse en el envés (parte inferior de las hojas) babosas. Con un buen lavado eliminamos estos bichitos, además de quitar la tierra que las hojas de espinacas suelen llevar en cantidad.
Por otra parte, las habas, que sembramos en noviembre, tardaron más de lo habitual en nacer, pero ahora tienen buen aspecto y desarrollo.
Los ajos también nacieron y solo falta que venga unos días de sol para que la tierra se oree y hacer unas escardas.
Otros cultivos que tenemos son coles, lombardas y coliflores, lechugas y cebollas. De estas dos últimas el Abuelo hizo un “criaero” y va trasplantando poco a poco.

José Manuel

martes, 12 de noviembre de 2013

ES TIEMPO DE SEMBRAR HABAS

A mediados de noviembre es el tiempo idóneo para sembrar las habas (en esta zona). Antes de esta fecha, y con las primeras lluvias tras el verano germinan y nacen con facilidad pero existe el inconveniente que pueden desarrollarse y florecer en tiempo de heladas, con lo cual se perderá gran parte de la fructificación y la planta gastará mucha energía en balde.

La siembra nos sirve para dar un pequeño repaso al haba y sus principales características y requerimientos. Al final de la entrada entraremos específicamente en la siembra.

Las habas (Vicia faba) es planta perteneciente a la familia de las leguminosas, y se considera entre las plantas mejorantes del suelo por la asociación simbiótica que realiza con bacterias del género Rhizobium (http://elingeniero-y-elabuelo.blogspot.com.es/2011/06/el-efecto-beneficioso-de-las.html), que tiene como resultado la fijación de nitrógeno atmosférico en el suelo (si se arranca una planta de haba con cierto desarrollo, se verá en el sistema radicular unas “bolitas” blancas, que son nódulos de nitrógeno). Además, es una de las plantas hortícolas que menores requerimientos necesita, por lo que puede ir en el último lugar de la rotación, tras cultivos de exigencia elevada y exigencia media.

Su cultivo es de los más sencillos, y se adapta muy bien a las condiciones ambientales de la zona, apenas requiriendo labores y riegos. Desde su siembra hasta su cosecha (mayo-junio) prácticamente no necesitará más que algún escardado y aporcado una vez emergidas y alcanzado un palmo de altura. Una vez que comienzan a crecer a penas dejan crecer malas hierbas, pues crean sombreo. En cuanto a los riegos, en un año normal, con lluvias otoñales y primaverales no necesitará ninguno. Si el otoño-invierno es seco y también la primavera sí que necesitará riego.

Uno de los principales enemigos de las habas, junto al pulgón, del que ya se ha hablado en el blog (http://elingeniero-y-elabuelo.blogspot.com.es/2012/04/la-mariquita-del-senor-las-habas-y-los.html) es el jopo (principalmente la especie Orobanche crenata), otra planta que actúa como patógeno del haba y otras especies, y que vive a expensas de ella. En nuestro caso ha aparecido en alguna ocasión este patógeno en cultivos de años anteriores, no representando peligro por su escasez.

La polinización del haba es parcialmente alógama (lo que significa que puede autofecundarse, pero en la mayoría de los caso ocurre por polen de otras plantas, con lo cual entran en juego polinizadores, fundamentalmente abejas y abejorros).
Además de los abejorros y abejas, hay que destacar la gran cantidad de insectos que atrae el haba, muchos de ellos beneficiosos como la “mariquita del señor”.
Larva de mariquita procedente del cultivo de haba del año 2012 devorando a un pulgón

En cuanto a la siembra, como ya hemos señalado, es sencilla. En nuestro caso, en primer lugar obtenemos las semillas y planificamos el lugar donde se ubicará el cultivo. Se planifica que antes, en la temporada anterior, el espacio no lo haya ocupado ninguna leguminosa, y si se puede evitar el cultivo anterior de la patata mejor (por la Rhizoctonia).

En cuanto a la semilla empleamos semilla tradicional, que proceden de un antiguo hortelano de la zona que nos las proporcionó. Desde entonces, todos los años guardamos de la cosecha propia lo que estimamos que necesitaremos para la siguiente siembra.
Semilla de haba

Una vez elegido el lugar, realizamos un arado poco profundo con el cultivador mecánico (la mula mecánica), ya que se trata de una tierra que tiene un buen horizonte superficial.
Tras esto marcamos la línea de cultivo con una guita (o cuerda) y dos estacas. Separamos entre líneas de cultivo 0,75-1 m. Este marcado lo realizamos con el mismo sacho, realizando un pequeño surco de 2 o 3 dedos de profundidad; y tampoco importa que sean líneas perfectas, a menos que se quiera hacer una obra estética, pues las plantas no van a notar esa diferencia.
Haba en surco y "palo" de medida
Hechas estas líneas de cultivo se depositan las semillas de haba. Para ello separamos las semillas en una misma línea 15-30 cm. En cada lugar depositamos de 2 a 4 semillas (nosotros depositamos 3). Para que tenga cierta homogeneidad en esta separación se coge algo de referencia, en este caso, no puede ser más rústico, pues es un palito.
Tras esto solo queda cubrir, por ejemplo con un rastrillo, y esperar a que germinen y emerjan de la tierra.



José Manuel