LA BIODIVERSIDAD, FUENTE DE VIDA

"La teoría orgánica puede resumirse como la observancia de las seis leyes siguientes: primera, el horticultor debe trabajar con la naturaleza y no en contra de ella; segunda, la naturaleza es diversa y por tanto el horticultor debe practicar la diversidad; tercera, debe criar otras formas de vida - animal o vegetal- en medios los más parecidos posibles al que les sea natural; cuarta, debe devolver al suelo tanto, o casi tanto, como le ha quitado; quinta, debe alimentar al suelo y no a las plantas; y sexta, debe estudiar la naturaleza como un todo y no como una parte aislada".


John Seymour

sábado, 4 de mayo de 2013

ES TIEMPO DE PLANTAR TOMATES

A partir de mediados de abril y principios de mayo, cuando las temperaturas son templadas por el día y suaves por las noches es el tiempo adecuado para plantar tomates en el huerto. Como siempre decimos: plantar y no sembrar, ya que sembrar se refiere a la semilla y plantar (o trasplantar) a cuando lo que se pone en tierra es ya la planta con un cierto desarrollo.
El tomate (Lycopersicon esculentum) pertenece a la familia de las solanáceas, al igual que la patata, la berenjena y el pimiento. Se trata de plantas con altas producciones, pero también con altas exigencias. Estas se suplementarán con un buen y adecuado abonado. Siempre son mejores los abonos orgánicos (estiércoles, compost) que los minerales, pues son mejor asimilados por el suelo (y con ello por la planta) y tienen un proceso de integración mucho más acorde con el desarrollo de la planta.
Como en todas las plantas, y en especial todas las solanáceas, hay que respetar las rotaciones de cultivo, sin repetir especies de la misma familia en al menos 3-4 años.
Antes de plantar los tomates hay que preocuparse de conseguir plantas de buena calidad y desarrollo. No es necesario que sean plantas excesivamente grandes (estas tienen una peor adaptación una vez plantadas), pero sí es imprescindible que estén sanas, con buena hidratación y con un equilibrio entre parte aérea y radicular.
En nuestro caso, realizamos semillero de nuestras propias semillas, guardadas el año anterior o de hortelanos del lugar con buenas plantas. El semillero lo realizamos sobre mediados-finales de marzo. Se han sembrado al menos dos variedades: corazón de toro y piel de doncella. La primera de gran producción y tomates de mucha pulpa, y la segunda de menor producción, pero de calidad excelente y piel rosada.
Una vez que las plantas han crecido unos 10 cm y ya a finales de abril-principios de mayo se pueden llevar a tierra.
Previamente la tierra debe haber sido preparada para acoger a las tomateras. En nuestro caso se prepara la tierra semanas previas con varios pases de mula mecánica. Tres semanas antes realizamos un aporte de estiércol de cerdo algo fresco. El estiércol se deja en superficie para que termine de airearse y se “hiciera” algo más.
Una semana antes de plantar los tomates se pasa la mula por última vez, y queda la tierra definitivamente preparada. Tras esto se colocan las tuberías con goteros (que ya se tenían del año pasado, por lo que se facilita bastante el trabajo de la colocación de goteros y plantas).
Se realiza un pequeño acaballonado (que favorece una mejor aireación de las raíces) y solo falta colocar las tomateras. Las tomateras se colocaron con una distancia aproximada de unos 20 cm entre plantas y unos 60-80 cm entre líneas (anchura de los caballones).
En este caso, con el sembrador de madera se iba realizando un pequeño hoyo, se coge del semillero un manojo de plantas de tomate con cuidado de conservar en buen estado la planta y sobre todo el sistema radicular. Se coloca la planta sobre el hoyo y se facilita el contacto íntimo de las raíces con la tierra con un pequeño apretón de dedos y posteriormente se vierte un chorro de agua para rellenar el hoyo. Una vez que el agua filtra se tapa el hoyo.


Como paso final, se realiza un acolchado con paja vieja. El acolchado, del que ya hemos hablado en el blog (http://elingeniero-y-elabuelo.blogspot.com.es/2012/05/los-beneficios-de-utilizar-acolchado.html) lo consideramos una técnica de muy buenos resultados para los cultivos del verano a nivel de huerto (en plantaciones industriales no es económicamente viable). Entre sus beneficios: mantiene la humedad, dificulta la emergencia de malas hierbas y la tierra mantiene mejor estructura.
Es importante seguir una cierta uniformidad si plantamos varias variedades para facilitar la cosecha. Tras este trabajo y con el riego sistematizado poco más hay que hacer sino es realizar bien el riego, cuidar de que todas las plantas vayan bien, reponer posibles marras y esperar a la cosecha.

José Manuel

2 comentarios:

  1. Hola, José Manuel: he estado leyendo tus comentarios sobre las labores que haces en tu parcela. Veo que es grande. Tienes mucha producción y seguro que estás todo el día ocupado con las actividades del huerto. No veo ninguna "mala hierba", ¿no te nacen? o ya te han dejado en pàz.
    Aunque algo diferentes, nuestros trabajos se parecen bastante. Yo también soy partidario de usar las propias semillas y no depender del comercio. En esto yo tengo malas experiencias, porque nunca sabes lo que compras y más de una vez me han dado gato por liebre. Las semillas propias tienen más vida y son más sanas, sobre todo si han sido cultivadas con cariño y compost propio. Observo a mi alrrededor que casi nadie ama su parcela. La usan como elemento reproductor de especies pero no la consideran como un ente vivo con sus reglas y leyes que debiéramos respetar. Siempre tienen a mano el remedio contra cualquier bicho o planta enemiga. Yo ya no uso la mulita mecánica ni aro la tierra. Simplemente la aereo o mullo. Y en lo posible la tengo cubierta de paja.
    En estos momentos estoy haciendo pruebas con la no rotación de cultivos, mientras utilizo el compost que elaboro. Hasta este momento no he tenido ningún problema grave. Las patatas, llevo tres años consecutivos cultivándolas en el mismo lugar y con excelentes resultados. Lo mismo he hecho con el maíz, las lechugas, los calabacines. seguiré insistiendo en ello, porque quiero demostrarme, primero a mí mismo y luego a los demás, que una tierra bien cuidada y viva, no tiene por qué traer problemas a las plantas que vivan en ella y por lo tanto que se desarrollen sin plagas ni enfermedades. Hasta ahora lo estoy consiguiendo.
    Bueno, José Manuel, si te parece cuéntame alguna experiencia tuya o cómo estás haciendo alguna de tus cosas con el huerto. Te mando un abrazo de compañeros de faena.Lucio.

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    1. Hola, Lucio, encantado de leerte.
      Pues mira es un huertecillo grande o chico según como se mire (puede tener sobre unos 5.000 m2). La verdad que me lo tomo como afición y le dedico el tiempo que tengo, sobre todo los fines de semana. Durante la semana prácticamente el tiempo que le dedico es cero. Entre semana El Abuelo se encarga de alguna labor de mantenimiento y de poner el riego, etc. Eso sí, el fin de semana a tope con el huerto.
      Sí que tengo malas hierbas, y simplemente las respetamos donde no hay cultivo, quitándolas con sacho o guadaña en las zonas donde se ha planificado algún cultivo próximo. Ahora por esta época le pasamos la segadora, respetando los bordes del huerto. Realizan una función importante sobre todo si se saben manejar y se conoce su biología y las plagas y enemigos de ellas que albergan.
      Totalmente de acuerdo con las semillas. Algunas veces si la semilla es comercial puede que degenere muy rápido si la vamos guardando, pues suelen ser semillas híbridas.
      Una tierra que se quiere es diferente, muy diferente. El uso de plaguicidas es algo como una tradición que se ha impuesto desde mediados del siglo pasado, y eso lo veo en El Abuelo. Nosotros para plagas no usamos nada, excepto Bacillus (insecticida ecológico) para la mariposa de la col (y va muy bien). El uso de plaguicidas es contraproducente y poco selectivo en la mayoría de los casos, pudiendo producir resistencias y matando a insectos beneficiosos.
      Con respecto a la no rotación, no solo se produce agotamiento del suelo, que podría suplirse con aporte de abonos, sino que ciertas plagas y enfermedades, sobre todo de suelo se mantienen durante años y no es suficiente el aporte de compost. En mi opinión, esta no es la mejor forma de demostrar que el cuidado que le das a tu tierra tiene sus frutos. Pues la rotación o asociación de cultivos es una práctica cultural, que solo necesita planificación y considerada en agricultura ecológica como uno de sus pilares.
      Un abrazo Lucio, y muchas gracias por tu comentario.

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